La historia del entretenimiento electrónico se remonta a 1947, cuando Goldsmith y Ray Mann idearon el concepto global del videojuego. Tuvieron que pasar 15 años más para que un grupo de estudiantes programase el primer juego computacional: SpaceWar!
De este modo nacía el embrión de la que hoy es una de las industrias más exitosas y potentes del mundo y que en este artículo vamos a tomar el pulso partiendo de lo más básico y llegando hasta los entresijos y curiosidades de esta rama artística.
La industria del videojuego se estructura en dos grandes campos: las videoconsolas y los ordenadores. La diferencia fundamental radica en que las primeras están diseñadas casi exclusivamente para ejecutar videojuegos, mientras que los segundos se extienden hacia otros ámbitos.
Las empresas importantes en cuanto a videoconsolas son sólo tres. Las japonesas Nintendo (con Wii y NDS) y Sony (PS3 y PSP) y la norteamericana Microsoft, con Xbox 360.
En la actualidad estas tres empresas parecen muy asentadas y se reparten el mercado equitativamente, lo que hace presagiar que ninguna otra compañía entrará en juego en los próximos tiempos. Sin embargo, esta división no ha sido siempre así. Hasta hace siete años había que contar con otro gigante: Sega; una empresa que debido a pérdidas económicas y a reestructuraciones internas se vio obligada a dejar de fabricar sus consolas. Otro ejemplo más reciente lo encontramos en la finlandesa Nokia, que lanzó en 2003 la N-Gage, un híbrido entre móvil y consola que no llegó a cuajar en el mercado.
El caso de los videojuegos en ordenador es bien distinto. En primer lugar porque casi todos ellos trabajan bajo un mismo sistema operativo: Windows; y en segundo lugar porque debido a la gran cantidad de configuraciones que puede tener un PC, ninguna empresa tiene el monopolio sobre un sistema concreto. De cualquier manera sí que encontramos corporaciones muy fuertes que cuentan a su vez con distintos estudios de desarrollo. Es de tal magnitud el poder de éstas, que por ejemplo la norteamericana Electronic Arts tenía hace dos años la cifra de 1500 millones de dólares para gastar sólo en épocas navideñas.
En los últimos meses han surgido algunas voces importantes de la industria para decir que el PC como plataforma de juegos está destinado a morir; la principal razón que abogan es la elevadísima piratería que tiene. Obviamente también ha habido réplicas, que apuestan por nuevos formatos de distribución online para así ahorrar gastos de producción.
El nombre o marca importa también mucho dentro de los videojuegos. Determinadas compañías tienen ciertos títulos de prestigio, que al igual que una película, les otorga un volumen de ventas muy alto. De hecho, entre los 20 juegos más vendidos en España durante el 2006, 17 son secuelas de juegos de éxito. Las previsiones para 2008 y 2009 tampoco son halagüeñas en este sentido, y muchos de los juegos más esperados son continuaciones de otros.
Correspondencias entre videojuegos y cine
No es ninguna novedad decir que a día de hoy la industria del cine se encuentra estancada. Esto es debido, entre otras cosas, a la falta de nuevas ideas. La carencia se observa todavía mejor si vemos que muchos directores están recurriendo a los propios videojuegos para subsanar su escasez de originalidad.
Los mundos y personajes que ofrecen los juegos parecen ser suficientes para lograr datos positivos de audiencia. Tan solo hay que ver como el personaje de Lara Croft recaudó 48 millones de dólares el primer fin de semana con una película que poco o nada tenía que ver con el videojuego.
Yendo a aspectos más profundos; las nuevas tecnologías permiten a los diseñadores de juegos lograr escenas que bien podrían ser de Hollywood. Y que en ocasiones lo son, puesto que algunas películas beben directamente de ellas, copiando no solo cada plano, si no también la estructura narrativa que tiene el juego. El ejemplo más representativo lo encontramos en Doom, una película del año 2005 basada en el juego con el mismo nombre. En la misma vemos como en sus últimos minutos la cámara se mueve justo detrás del arma del protagonista y todas las imágenes pasan a ser generadas por ordenador.
La cifra lo dice por sí misma, 72 películas (anunciadas al menos) basadas en juegos están preparadas para este año o el siguiente. Entre éstos encontramos títulos de lo más variopinto: desde una aventura policíaca con nombre Max Payne a dios sabe qué producto basado en el superventas Los Sims.
El caso contrario, es decir, el paso del cine a los videojuegos, también se produce con mucha frecuencia. Generalmente se aprovecha para lanzar el juego bajo la misma campaña de marketing de la película. Las ventas fáciles son el objetivo de esta serie de productos que en casi todos los casos tiene una calidad bastante baja.
El caso más emblemático lo encontramos en el año 1982 con ET. Paralelamente a la película de lanzó, a gran escala, un videojuego para la consola Atari 2600 VCS. Fueron varios los errores en este lanzamiento, en primer lugar se produjeron más copias del juego que de consolas que había en el mercado (se creía que el propio juego iba a vender consolas) y en segundo lugar la calidad del mismo dejaba muchísimo que desear; de hecho, ha sido calificado en múltiples ocasiones como el peor videojuego de la historia. Llegó hasta tal punto la psicosis de Atari por este título que decidió enterrar las copias sobrantes en el desierto de Nuevo México.