
A principios de la década de los 90 el negocio del entretenimiento digital estaba gobernado por Nintendo y Sega. La compañía del fontanero tenía la Nes y la del puercoespín (que por entonces ni existía) la Master System. En un intento de adelantar a su rival, Sega presentó la Mega Drive. Mucho más potente que su antecesora y que su rival directa, reinó sin competencia hasta la aparición de la Super Nes, con la que compitió muy duramente hasta la aparición de su sucesora, la también malograda Saturn.
La Mega Drive fue el último gran éxito de Sega en el mercado de las consolas. Recordemos que la Saturn, su heredera, se estrelló estrepitosamente ante la Playstation de Sony; y cuando Dreamcast vio la luz ya fue demasiado tarde.
Pero volvamos a la Mega Drive. Sega intentó convertirla en el centro de ocio por excelencia y la amplió con un novedoso sistema lector de CD y posteriormente con un nuevo lector de cartuchos (Sega 32X) con un nuevo procesador que potenciaba las características de la máquina original. Aún así, y sobretodo debido al alto coste de ambos periféricos, estos se convirtieron en algo tan minoritario que la oleada de juegos que pensaban lanzarse para ambos sistemas se quedaron en apenas un puñado.
La época de los 16 bits revolucionó el mercado de los videojuegos. Su avance fue imparable y se mantuvieron en la cresta de la ola durante casi 10 años. El problema es que la revolución que supusieron sus sucesoras fue tan radical como al que ellas protagonizaron y entonces cayeron en el olvido. Las 3D entraron por la puerta grande para quedarse y ya todo fue diferente. Unos dirán que a mejor, algunos que a peor, pero desde luego que las cosas cambiaron para todos.
Una nueva chapuza en el mercado...
La Mega Drive fue una consola que marcó a varias generaciones (entre las que el redactor de estas líneas se incluye) y lo que ahora se nos presenta como “la Colección Definitiva” de la Mega Drive es un titular demasiado optimista. En realidad podría haberse definido como “El último refrito que hemos hecho con unos cuantos harapos”.
Este “maravilloso homenaje” se reduce a juntar todos los Sonic, alguna que otra franquicia de renombre y un par de títulos de relevancia, con otros tantos que podrían haberse quedado el tintero. Añadirles las carátulas y un par de comentarios jocosos de su desarrollo y un menú de arranque. ¡¡¡ Y se han quedado tan anchos!!!
Si de verdad lo que pretendían era realizar un tributo a una de las mejores consolas que hemos tenido el placer de disfrutar, se han equivocado de pleno. Y es una verdadera lástima porque tenían todos los ingredientes para conseguir un título a la altura de la máquina y de toda su historia.
La parte más importante, el emulador de la Mega Drive corriendo en PS3 ya la tienen hecha; al fin y al cabo, es el la base donde se fundamenta este refrito. Y teniendo en cuenta la capacidad de un Blu-Ray, podrían haber incluido TODOS los títulos que vieron la luz desde el nacimiento de la máquina hasta su ocaso. Incluso podrían haber incluido aquellos que solo salieron en algunos mercados y haber realizado así un homenaje completo.
La lista de los juegos que se incluyen es la siguiente, juzgad vosotros mismos si no sobran muchos y faltan más:
Conclusión
Mega Drive Ultimate Collection es un quiero y no puedo. Una manera muy curiosa de aprovechar el éxito que pudo tener una consola, lanzando al mercado un refrito de cuatro juegos buenos y unas cuantas maulas. Desde luego un título que no recomendamos en absoluto y que esperamos que quede relegado al olvido. Habrá que esperar a otro momento para tener el homenaje definitivo para la que fue el último gran caballo de batalla de Sega.
