
Section 8 es un shooter en primera persona, futurista, con evidente semejanza a Crysis y claramente orientado al modo multijugador. La campaña de este juego es corta, y puede parecernos simplemente una introducción a otros modos de juego, un tutorial en cuyo bautizo tuvieron la gracia de no querer llamarlo "tutorial". Además, pronto nos confundirá el bombardeo de misiones no demasiado sustanciales, como sabotear un panel de datos, colocar unos explosivos o destruir algún generador de energía. Son objetivos válidos para modos más directos de jugar, pero a una campaña se le supone cierto nivel de argumento, y ésta apenas lo tiene.
Cuando hayamos completado la campaña tendremos la opción multijugador, en partidas de hasta 40 jugadores o una variante, llamada Acción Instantánea, que viene a ser lo mismo pero sin necesidad de más jugadores humanos. Es como un modo multijugador, con la captura de puntos y la consecución de misiones para ir sumando puntos y llegar antes que el enemigo al límite determinado para la victoria. En un título con una historia más elaborada, quizá este modo no cobrara tanta importancia, pero aquí se puede decir que es un alivio ponerte a luchar directamente sin los aburridos diálogos de las escenas cinemáticas y con el objetivo claro de qué es lo que hay que conseguir. El modo multijugador, por su parte, es divertido pero no va más allá, y en realidad es lo mismo que jugar a Acción Instantánea salvo por la inteligencia de aliados y enemigos, ya que la IA es bastante discreta.
En lo que respecta a jugar, éste es un shooter que propone algunas buenas ideas pero que al final sucumben ante otros factores que las desmerecen. Al comenzar la partida o tras ser abatidos saltaremos desde 4.500 metros de altura, pudiendo seleccionar como destino cualquier punto del mapa, con las únicas restricciones de los límites del mismo y las zonas controladas por el enemigo, que estarán pobladas por torretas antiaéreas que nos fulminarán antes de tocar tierra si nos ponemos a su alcance. Ya en tierra firma, podremos seleccionar un tipo de soldado y unas armas, aunque no muchas. Estaremos enfundados en una coraza que limitará nuestros movimientos y nos hará tremendamente torpes en distancias cortas y/o con obstáculos. A cambio, la armadura nos proporciona escudo, un turbo para correr muy aprisa durante unos segundos o unos propulsores para elevarnos durante un breve momento. Éstas dos últimas características le dan bastante maniobra y originalidad al juego, y probablemente le libren de ser calificado de manera bastante peor.
El turbo nos permitirá cubrir rápidamente grandes distancias, algo que deberemos hacer constantemente para ir de un punto de control a otro, y en cuyo trayecto apenas nos encontraremos resistencia, a no ser que por casualidad haya algún soldado enemigo allí. Lo desértico de los mapas hace que sólo haya tres, cuatro o cinco puntos importantes. El resto, es terreno de nadie cuyo dominio no sirve para nada. El propulsor nos sirve para eludir el fuego enemigo, como maniobra evasiva, o para alcanzar puntos elevados como azoteas de edificios o la parte superior de una roca. Sin embargo, la poca duración de la maniobra y el tiempo de recarga antes de poder volver a utilizarlo hará que poco a poco nos vayamos olvidando de esa característica.
Las armas, que no son muchas, nos sorprenderán a veces con su comportamiento, especialmente algunas de ellas. Nunca se sabe cuál es el alcance real si no es disparando y comprobando si hemos hecho mella en nuestro objetivo, y en ocasiones, resulta inexplicable porqué no estamos dañando a ese objetivo móvil cuando aparentemente debería ser así. Para solventar en parte esto último, el juego tiene un sistema de autoapuntado que podemos bloquear para tener en nuestra mirilla a nuestro enemigo, pero ni es solución, ni probablemente algo del agrado del jugador experto.
Por otro lado, nuestros méritos nos permitirán la compra de algunos vehículos o estructuras. De este modo, podremos comprar torretas que cubran algún punto del mapa controlado, o hacernos con tanques o blindados para sacer ventaja a nuestro enemigo. Esto también se puede utilizar en el modo multijugador, y se reconocerá rápidamente a los jugadores más avezados por el uso recurrente de estas opciones que pueden resultar determinantes.
Apartado Técnico
El apartado técnico tampoco destaca. Tiene unos gráficos correctos, pero sus mapas son muy parecidos entre sí y muy monótonos. El interior de los edificios es prácticamente idéntico, y las estructuras estarán cortadas siempre por el mismo patrón. La música, de película de acción y que por momentos recuerda tal vez a la de La Guerra de las Galaxias, no tiene mucha relevancia y pronto sucumbirá ante el estruendo de las explosiones y los disparos. El doblaje, pese a ser correcto, carece de emoción. Las órdenes parece que las dé un contestador automático y no una persona, y hay algún que otro bug en la sincronización de los diálogos con las escenas.
Conclusión: Section 8 es un juego entretenido cuando se descubren sus virtudes, pero lo primero que veremos, sobre todo si comenzamos por la campaña, serán sus defectos. Por otra parte, aunque cumple en todos los aspectos, lo hace con discreción, y lo más probable es que pronto aburra al jugador por su repetitiva mecánica y los calcados escenarios.
Lo mejor: Las habilidades que da la armadura, aunque podían estas más cuidadas, y los modos multijugador y Acción Instantánea, que hace las veces de los mapas aleatorios en estrategia, pero aplicado a un FPS.
Lo peor: Lo repetitivo de su mecánica y sus mapas. La muy pobre campaña para un jugador.
