Análisis de Dishonored (Xbox 360)

Carátula Dishonored

Fecha de lanzamiento: Desconocida

Características: Xbox 360

 

Imagen 14 de Dishonored

Imagen 13 de Dishonored

Imagen 12 de Dishonored

Imagen 11 de Dishonored

Imagen 10 de Dishonored

Imagen 9 de Dishonored

Imagen 8 de Dishonored

Imagen 7 de Dishonored

Imagen 6 de Dishonored

Imagen 5 de Dishonored

Imagen 4 de Dishonored

Análisis publicado el 29-10-2012 por HDLL.

Este título ha sido analizado mediante una “D-Review”, un concepto que hemos creado para hacer más amena y directa la lectura, evitando detalles superfluos y citando los que consideramos más relevantes tanto para lo malo como para lo bueno. En otras palabras: nos ahorramos la paja que no aporta absolutamente nada y potenciamos lo que realmente busca el jugador en términos cualitativos. Esperamos que os sea de utilidad. 

Lo amamos:

El apartado artístico: Si no el mejor, Dishonored presenta uno de los mejores apartados artísticos de la generación. La interpretación del estilo “Steampunk” ha sido sensacionalmente retratada en cada rincón que visitamos del imperio. Tanto las zonas más nobles como las llanas e incluso las afectadas por la peste han sido ejecutadas con una maestría sin parangón en el mundo del ocio digital. El juego de Arkane Studios comparte creadores con títulos de talla de Thief o incluso Half-Life, y ello se hace patente en el conjunto artístico (y también jugable) de la obra sin ninguna duda. Además, obras singulares como Bioshock han conseguido influir en la ejecución de este magnífico e inigualable apartado

La variedad de asesinatos y de maneras de afrontar el juego: Existe una marca diversidad de asesinar a nuestros objetivos, y a los que se nos oponen en los caminos que nos llevan hasta ellos, así como a la hora de atravesar los diferentes paisajes y edificios. Se nos abre un elenco interesantísimo para cumplir nuestros objetivos cómo y por donde queramos.

Nos gusta:

La mecánica de juego: El concepto de Dishonored es sencillo: consiste en avanzar de manera sigilosa o a lo bestia, como prefiramos, por los escenarios de cada capítulo con el objetivo de dejar fuera de juego de manera no letal o asesinar (también a nuestra elección) a uno o varios personajes. En esta mecánica son claves la utilización de los poderes y, por supuesto, son reseñables los alicientes secundarios como los objetivos opcionales, y la recolección de las runas y los talismanes de hueso. Si procedemos matando a todos los que se ponen delante de nosotros, la peste de la que adolece el imperio continuará expandiéndose, lo que conlleva la aparición de un mayor número de ratas y un final terrible.

El control: Perfectamente adecuado a los diferentes poderes, armas y objetos que podemos utilizar. Continúa la senda de los títulos vistos anteriormente, en especial de lo que pudimos ver en Bioshock, utilizando en una mano los hechizos mágicos y en otra el arma, aunque bien es cierto que en esta ocasión la mano izquierda también nos sirve para utilizar armas secundarias como la ballesta, la pistola, las granadas, etc.

Los poderes: Magníficos, otorgan una dimensión al título en cuanto a posibilidades de avanzar y eliminar a los demás personajes muy destacable. Estos nos permiten desplazarnos de un lugar a otro inmediatamente, mandar ratas a devorar a nuestros enemigos, empujarlos con una fuerza desconocida, poseer a ratas o personas, ralentizar el tiempo, ver objetos y personas a través de las paredes, su rango de visión, el ruido que hacemos, etc. Además, no hemos de pasar por alto las habilidades pasivas que nos sirven para mejorar nuestra vitalidad, agilidad, que los cadáveres enemigos se conviertan en polvo, etc. Todas estas habilidades pueden ser desbloqueadas y ascendidas al nivel 2 a través de las runas, de las que hablaremos después. Los poderes sí son esenciales y los usaremos muy a menudo en Dishonored, al contrario de lo que ocurría, por ejemplo, en Bioshock, donde caían en claro desuso por su poca efectividad.

Un arsenal diverso y mejoras: Ballesta (con virotes incendiarios, anestésicos y normales), pistola, granadas, minas, etc. También podemos utilizar algunos elementos del escenario como los bidones de aceite de ballena, que al lanzarlos se desestabilizan y crean explosiones. Hay una buena diversidad para tratarse de un título que intenta potenciar el sigilo. Asimismo tenemos la posibilidad de comprar munición, pociones y otros objetos, así como mejorar diversos aspectos de nuestro equipo. Encontrar planos en los escenarios supondrá desbloquear nuevas mejoras, así que debemos andar con ojo. También viene bien que registremos cada escenarios haciéndonos con la máxima cantidad de objetos valiosos (que automáticamente se convierten en dinero) posible para comprar posteriormente todo lo que deseemos.

Objetivos opcionales y coleccionables: Las misiones principales están acompañadas de objetivos opcionales, al modo de misiones secundarias, que dan mayor profundidad a los capítulos. Asimismo, Dishonored cuenta con diferentes runas (para desbloquear habilidades y subirlas de nivel) y talismanes de hueso (objetos que nos otorgan beneficios secundarios) repartidos por el mapa del escenario en que nos encontremos. La mecánica a la hora de buscarlos es divertidísima: usaremos un artefacto con forma de corazón para saber a cuántos metros se encuentran los objetos, parpadeando aquel con mayor intensidad y frecuencia cuanto más cerca esté.

El corazón: No solo nos sirve para lo anterior, sino que, además, con él podemos conocer diferentes detalles o pensamientos de la vida del personaje hacia el que dirijamos el artefacto. Sin duda alguna, es un gran refuerzo ambiental.

Muy buena duración: Si nos ceñimos a la historia principal, Dishonored puede durar unas 12 horas aproximadamente, nada mal para tratarse de un título de estas características. Pero si somos más minuciosos y nos encargamos de visitar cada rincón para conseguir los objetivos opcionales y los coleccionables, su vida aumenta considerablemente llegando a durar casi el doble. Por supuesto, la dificultad máxima (muy difícil) ayuda a prolongar la duración del juego de Arkane.

La información de contexto: Multitud de libros distribuidos a lo largo de los escenarios nos hablan acerca de la historia del imperio, estableciendo especial relación con el mundo marinero y las oscuras artes de la magia negra. También veremos pequeñas cartas que nos revelarán importantísimos datos acerca de los diferentes personajes.

El doblaje en español: Realmente bueno, pese a que alguna que otra voz se repita más de lo normal.

La BSO: Buena, a la altura del título, inyectándonos adrenalina cuando metemos la pata y nos detectan, y desasosiego en las transiciones entre zona franca (desde la que partimos a las misiones) y misión, y viceversa. Los efectos sonoros también mantienen el tipo.

Ni frío ni calor:

La historia: No queremos desvelar ni lo más mínimo, por lo que nos vamos a limitar a decir que la historia es muy sencilla y no cuenta con un guion especialmente trabajado. Lo más destacable de su argumento es que cuenta con un giro sorprendente, pero lo demás no pasa de lo típico. Es la historia de una traición, y de como un pequeño grupo, que se resiste a quienes han llevado a cabo esa traición, quieren deshacerse de ellos y restaurar lo que consideran correcto.

Los personajes: Debido a la poca viveza de la historia y el escaso guion, los personajes no consiguen explotar una personalidad especial, pasando bastante desapercibidos en su integridad. Nuestro protagonista hace honor a su papel de asesino oscuro y se mantiene en silencio, actuando en conversaciones únicamente cuando nos dan opciones para responder (pocas veces).

La irregular inteligencia artificial: La IA de nuestros adversarios tiene puntos fuertes, no cabe duda, pero al mismo tiempo exhibe debilidades que a estas alturas se antojan extrañas. Más de una vez nos ha pasado que hemos querido sacar a un par de soldados de una habitación y hemos lanzado una granada al lado de la puerta (abierta), pero los guardias han pasado del sonido de la explosión y han continuado con su ruta. Lo mismo ocurre si tiramos botellas o cualquier otro objeto, realmente es muy complicado atraerles hacia una zona, cuando en realidad bastaría con algo mucho más sutil que lanzar una granada para atraer a un guardia. Algunas veces ni nos ven aunque estemos delante de ellos a poca distancia. En la dificultad “muy difícil” las condiciones en este sentido mejoran, ya que los enemigos aumentan sus diferentes rangos, incluido el de detección. Aun así, el resultado en este sentido no es del todo satisfactorio. Por lo demás, los soldados actúan perfectamente como deberían.

No nos gusta:

El desarrollo de la historia: Como hemos comentado anteriormente, la historia no muestra solidez, siendo correcta y poco más. El responsable de esta situación es el desarrollo argumental planteado, que es nimio. Las misiones se concatenan explicando bien poco, dando la impresión de que les urge que terminemos un capítulo para empezar otro. Tan solo unas tres o cuatro frases sirven de excusa para embarcarnos en un nuevo objetivo. La sensación de improvisación que desprende este desarrollo le hace disminuir enteros como gran título.

Fallos en el doblaje y en el subtitulado: El doblaje tiene pequeños fallos que podrían subsanarse fácilmente. El más serio es aquel en el que la megafonía de la zona franca habla acerca de una situación que en el juego ya se ha quedado antigua, pues ya la hemos solucionado. En efecto, se trata de un mensaje que salía en los capítulos anteriores a la resolución de ese suceso, un pequeño fallo que te expulsa de la inmersión. Por su lado, el subtitulado a menudo cae en el error de no reproducir lo que dicen los personajes, hasta el punto de que el cambio de expresiones no tiene nada que ver. El hecho de que ocurra a menudo, pese a que el guion es bastante reducido, desluce el producto final.

Tantas armas y tan cohibidos: Tenemos un sinfín de poderes, habilidades pasivas, armas y maneras de ejecutar, pero si queremos obtener un final positivo deberemos no caer en la tentación de asesinar sin parar, porque ello aumentaría la peste en el imperio y nos conduciría hacia un desenlace horrible. Entonces, ¿para qué tanto arsenal?, ¿para dejarnos los dientes largos?

Definitivamente, odiamos:

Texturas paupérrimas: Pese a un diseño artístico maestro, Dishonored exhibe zonas hilvanadas con texturas de calidad horrenda, de la generación pasada, que empañan el resultado global del apartado técnico muy seriamente.

Tearing: Más conocido como “dientes de sierra”. Si el tema de las texturas ya arrebata bastante brillo a la conclusión técnica, la presencia de más dientes de sierra de lo normal acaba por darle la puntilla desde el punto de vista puramente técnico.

Argumento: 7
Poco sólido, con un guion paupérrimo y un desarrollo deficiente. Los personajes no ayudan, y el protagonista tampoco va mucho más allá. No llega al punto de ser infame, en absoluto, de hecho la idea no es mala y algunos elementos dentro de ella sí brillan como esperábamos. No obstante, en conjunto presenta una irregularidad imposible de ocultar. Como punto positivo podemos citar la información de contexto basada en una densidad documental considerable, que impulsa este apartado hasta el notable. El esfuerzo en este sentido ha sido fundamental para dar coherencia al mundo de Dishonored.

Jugabilidad: 9
La mecánica de juego y todos los elementos incluidos, con la variedad de situaciones que ellos nos proporcionan, es sobresaliente.

Gráficos: 8
El apartado artístico es de lo mejor que hemos visto en la generación, pero algunas texturas son imperdonables, desequilibran el clímax por completo y nos hacen pensar que estamos una generación atrás.

Música y sonido: 8’5
Buen nivel musical y sonoro, el primero enfocado a realzar los momentos de pura adrenalina y el segundo a recrear con el mayor realismo posible el repertorio sonoro de nuestro personaje, los enemigos, las armas, etc. Pocas dudas caben de que cumplen su cometido holgadamente. Por su parte, el doblaje en español es mucho más que destacable.

Edición española: 9’5
Sobresaliente doblaje en español, como acabamos de decir, y un subtitulado bueno, pese a los problemas citados en el apartado “no nos gusta”.

Nota final: 8’5
Dishonored es un juego mágico pese a sus ostensibles despistes en materia argumental y técnica. Su gran apartado artístico así como una mecánica de juego con muchas posibilidades lo convierten en una referencia de la generación, estando en estos apartados muy por encima de la inmensa mayoría. La influencia de importantísimos títulos como Thief, Half-Life o Bioshock le ha sentado más que bien a la obra de Arkane. Queda absolutamente recomendado para los amantes del sigilo, y poco o nada a aquellos que disfrutan más con los asesinatos constantes. Este título no está hecho para menesteres tan instintivos e impacientes.

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Jugabilidad: 9
Gráficos: 8
Música y sonido: 8.5
Edición española: 9.5
Historia: 7
Nota final: 8.5

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