Análisis publicado el 30-11-2007 por apetecan.
Los habitantes de una aldea medieval esperan que tu liderazgo les proporcione seguridad, alimentos y demás necesidades básicas. Poco a poco te reclamarán más, hasta el punto de que tu objetivo último será construir una gran ciudad, con todas las necesidades cubiertas y lujos para todos aquéllos que los demanden, además de un ejército poderoso para defenderse de las amenazas que, seguro, te acecharán más allá de tus fronteras.
The Settlers: Construye tu imperio es un juego de estrategia basado en la gestión de una ciudad que deberás hacer prosperar. Tendrás que interactuar con otros jugadores y defenderte de los saqueadores que merodean por los mapas. Todo ello, en unos escenarios de lujo con unos detalles impresionantes que te harán distraerte al principio con el zoom, para admirar la precisión de esas pequeñeces que ornan los paisajes, aunque quizá al final acaben siendo algo insuficiente para una experiencia realmente divertida.
La introducción al juego es como de costumbre con un tutorial, integrado en la campaña, que te enseña el esquema del funcionamiento básico de una ciudad, y a colocar los edificios, girarlos y comunicarlos. Hay que decir que ese esquema está bien elaborado, pues aunque no es muy intrincado, es lo suficientemente complejo para que sea ameno de aprender sin que por ello tengamos que hacer un gran esfuerzo memorístico. La cadena de acciones es lógica y rápidamente se te queda grabado el procedimiento de algunas tareas y la ruta que siguen algunas materias primas hasta llegar a ser productos manufacturados. Este hecho es muy importante porque recordemos que, como es habitual en la serie y en este tipo de juegos, no puedes manejar directamente a los habitantes, sino simplemente inducirles a realizar alguna acción determinada a través de tus construcciones.
Para mejorar la ciudad y la calidad de vida de los settlers hay dos niveles que deberás hacer aumentar simultáneamente, pues van cogidos de la mano y sin uno difícilmente podrás aumentar el otro. Estos niveles son la calidad de la ciudad en sí misma y la notoriedad de tu título, que variará en función de las tierras en las que te halles.
Así, cada título que obtengas actuará de manera parecida a las épocas en otros juegos de estrategia, desbloqueando algunos edificios y opciones. Es por ello que tu caballero ha de ir evolucionando para poder conseguir una ciudad totalmente próspera y de excelente reputación.
El juego consta de partidas predefinidas con misiones concretas y de la campaña, la cual transcurre por varios parajes que permiten disfrutar de los distintos mapas con su clima particular.
Jugabilidad
Basada principalmente en unas dotes de arquitecto poco exigentes y en paciencia, la jugabilidad de este título no es su mejor baza. Si bien el hecho de no poder manejar directamente las unidades, excepto las militares, te obliga a ser más exacto en tus acciones y ser más profundo en tus decisiones, el sistema acaba por hacerse pesado cuando se observa que, por ejemplo, el panadero deja de trabajar porque no tiene abrigo mientras el tejedor se niega a seguir con su labor por falta de alimento.
Estos desequilibrios se subsanan disponiendo de muchas fuentes para satisfacer cada necesidad, aunque no siempre tendrás acceso a tantas como te gustaría.
Una cámara con total libertad, aunque no hubiera estado mal que permitiera alejarse más para tener una visión más global de la ciudad, te ayudará en la labor de escudriñar todos los rincones del escenario en busca de recursos, y una vez avanzada la partida, también de settlers y unidades militares que puedan estar tras el laberinto de edificios en que convertirás la ciudad.
Los mapas están divididos en zonas delimitadas generalmente por accidentes geográficos que pueden pertenecer a algún jugador, ser totalmente libres o estar ocupadas por algún campamento de saqueadores itinerantes. Al comienzo de la partida, harás bien en explorar con tu líder el territorio, para saber qué zonas del mapa te puede interesar y hacer tuyas debido a sus recursos, aunque corres el riesgo de toparte con saqueadores que, una vez te conozcan, te pedirán un tributo y amenazarán con atacarte si no lo reciben. Es curioso que estos saqueadores no se muestren en toda la partida si sabes qué territorios ignorar, aunque generalmente se encuentran sitos en zonas de obligado paso para conocer la mayor parte del escenario.
En cuanto al aspecto militar las posibilidades son realmente decepcionantes. Se pueden crear arqueros, espadachines y tres tipos de armas de asedio que, junto a tu líder, serán los únicos que responderán a tus órdenes y también los únicos con los que podrás entablar un combate muy sencillo, además de construir empalizadas y murallas para defender tu territorio de incursiones enemigas. Con hierro y paciencia, siempre que no haya urgencia para crearlas, podrás disponer de unidades militares suficientes para no temer a nadie y arrasar los campamentos de esos saqueadores cuya principal arma es cogerte desprevenido al comienzo de la partida.
La meteorología no es puramente anecdótica en este juego, ya que en invierno cambian algunos parámetros que deberás tener en cuenta para evitar huelgas de settlers en la plaza mayor o, peor aún, incursiones enemigas imprevistas. Y es que el invierno cubrirá de nieve el paisaje y te privará, por ejemplo, de algunos recursos como la miel y el trigo, dejando tus cosechas en letargo hasta la primavera. Ello es importante para aprender que has de diversificar las fuentes de aprovisionamiento todo lo posible.
Aunque el disgusto puede ser mayor si estás amenazado por un ataque y sólo has amurallado los pasos transitables, puesto que cuando el río se hiela deja de ser superficie infranqueable para convertirse en una extensa pasarela por la cual se puede caminar y, por ende, llegar hasta las entrañas de tu ciudad. En algunas misiones, incluso, sólo dispondrás del invierno para llegar a según qué zonas, puesto que los puentes no existen en este juego ni se puede navegar.
La campaña es larga y, con frecuencia, tediosa. No deja de consistir en cumplir continuamente unos objetivos para después pasar a otros que no necesariamente son inmediatamente superiores, esto es, podrían ser simultáneos. Eso se puede perdonar al principio, porque comienza como tutorial y es lógico que te marquen los pasos para aprender la mecánica del juego, pero no deja de ser así durante todas las misiones de la campaña, lo cual hace que al final sea desesperante ver como se te trata como a un novicio cuando se supone que ya has pasado muchas horas jugando hasta llegar a las misiones más avanzadas.
El sistema de recursos es algo esencial en un juego de gestión como éste y en este caso está bien conseguido, aunque se echa en falta más variedad de edificios y quizá de recursos. Pero, en general, los recursos son los adecuados, son fácilmente asimilables y no cuesta trabajo entender cuál es la mecánica para producir materiales más elaborados a partir de ellos. También ayuda a esta tarea una interfaz sencilla y que proporciona información de manera clara y rápida, haciendo un solo clic sobre los respectivos iconos.
Por último, se echa en falta más opciones económicas, pues aunque se permite comerciar mediante un sistema fácil y justo el método para obtener dinero directamente de tus settlers está muy limitado, careciendo de opciones tributarias que están presentes en casi todos los juegos de este tipo.